Noventaydós

    Noventaydós pasos. 92. Los conté bien, los conté más de una vez, y el espacio que hay entre las paredes de nuestro departamento cuando no estás mide exactamente noventaydós pasos.

    Según la física el tiempo es relativo. Según mis experimentos el espacio también.

    Me acuerdo que me desperté en el medio de la cama de dos plazas la primer noche que no estuviste, la única que aguanté. Después del giro habitual para levantarme seguía ahí, en el medio. Otro giro, y nada. Estiré los brazos, y no alcancé los límites del colchón. Estiré las piernas, pero no llegaba. Tuve que avanzar durante todo el día y toda la noche para salir de ahí, de ese lugar que con vos al lado era tan chico que casi no entrábamos.

    Cuando pude salir miré por la ventana y brillabas. Estás a millones de kilómetros y brillabas igual. Aproveché la luz para analizar la situación. Me tiré en el sillón para tratar de entender, fueron exactamente 43 minutos de caída libre.

    Me puse a pensar durante un rato. Pasó un mes, o 15 años, o unas horas. No tengo forma de saberlo porque el reloj más cercano está a noventaydós pasos.